martes, 27 de mayo de 2008

"El hombre 9"


Hay ciertos retos que al hombre se le resisten. Bien porque estamos limitados, o bien porque en el pasado alguien escepcional ya lo consiguió y resulta, de momento, imposible de superar tal proeza. Suele ser habitual en atletismo, que determinadas marcas permanecen petrificadas a lo largo de los años. En todo ese tiempo atletas eventuales arañan los registros, se acercan, muy a menudo de lejos, a lo requerido, pero siempre es aquella recordada tarde la que vence, un monstruo indestructible. Algo calcado es lo que viene sucediendo en la longitud desde que en 1991 Mike Powell consiguiera los 8,95 metros de todos los tiempos. Tras su retirada y la de Lewis la longitud quedó vacía de grandes duelos hasta que llegó la esperanza cubana, Ivan Pedroso, ese cuerpo quebradizo capaz de reposar en el aire. Tuve la ocasión de verle en Sevilla'99, no olvido su ingravidez, su estaticidad a varios centímetros de la arena. En una ocasión superó los 9 metros pero con viento ilegal y toda su carrera quedo en un dominio absoluto pero sin marcas que compitan con ese gigante. Ahora ha nacido otro milagro del foso, Irving Saladino, un panameño del que dicen puede conquistar el noveno metro puliendo sus errores. De momento ha conseguido el mejor salto en 14 años años 8,73. Me alegro de que esto siga vivo. Hasta mañana amigos

viernes, 9 de mayo de 2008

Cartas a mama desde el infierno


En uno de los pinchos del parque de Luxemburgo, muy cerca de la Sorbona, colgaba esta Navidad una fotografía de Ingrid Betancourt. Esa mirada perdida en su memoria, ese cuerpo escuálido de miseria sin un gramo de esperanza, esa melena salvaje testigo de un tiempo demasiado extenso, esa putada de letargo oprimida en lo profundo del pulmón terrestre, me dejó traspuesto, me acompañó todo el viaje y a los recuerdos que a él me unen. Pero como suele pasar, tu vida sigue y olvidas pronto.
Paseando por una librería, sin intenciones, por el simple gusto de ojear, encontré un pequeño libro con la portada de aquella imagen. "Cartas a mamá desde el infierno". Se trata de una carta escrita por Betancourt en cautiverio a su madre, y de la posterior respuesta de sus hijos. Es un sincero testimonio de las posibilidades físicas, de la flaqueza humana. La criatura se agarra a Dios y a sus gentes, y a una radio intermitente donde diariamente escucha mensajes de ánimo, pequeñas palabras que para ella lo son todo. Esto no está contado desde las tripas, apenas tiene, lo está desde una sangre que se agarra a una tierra demasiada húmeda, que ahoga. A parte del desgarrador mensaje, la buena literatura de sus hijos, y sobre todo, la conciencia de lo podrida que está latinoamérica, Colombia, y la falta de compromiso de los poderosos a nivel mundial. "Lean este libro. Léanlo bien. La voz que les habla los mantendrá despiertos toda la noche". Su lectura no va a salvarla, pasaría toda mi vida haciéndolo si me lo asegurasen, pero puede hacernos entenderla, es una actitud moral. Hasta mañana amigos.

jueves, 8 de mayo de 2008

Tres hombres para la gloria


Hace unos días Usain Bolt, ese joven jamaicano que ya revolucionase el panorama del atletismo al bajar con tan solo 17 años de los 20,00s en el 200, volvió a dejar testimonio de lo que es capaz, 9,76s en el hectómetro. Y todo esto entrenando en una pista de hierba, mínimo sorprendente. Se convierte de esta forma en la segunda mejor marca de todos los tiempos por detrás de su compatriota y criticado Asafa Powell (9,74s). Las comparaciones son evidentes. Del recordmen dicen que regatea en los entrenamientos, prefiere una vida menos sacrificada, genética y vagancia. Del aspirante que es todo constancia, una disciplina académica, genética y trabajo. El tercer elemento en discordia es el americano Tyson Gay y actual campeón mundial de 100 y 200. Es año olímpico, triste año olímpico, y esa supuesta noche de verano, a la salida de tacos, se tendrían que ver las caras, o las piernas, estos tres monstruos. Ni siquiera el recahzo social al actual sistema opresor de Pekín es capaz de eclipsar este duelo estratosférico. Veremos lo que ocurre. Hasta mañana amigos.