miércoles, 25 de junio de 2008

Publicidad


Desde que dejó de interesarme el cinismo del Doctor House no frecuentaba las salas de televisión, si acaso alguna película de la 2 los lunes o viernes noche, ciertos capítulos de callejeros, de lo poco visible en esta cartelera de espanto. Se me había olvidado el encanto de las pantallas del Colegio, su oscuridad, el ruido, muchas veces procedentes de lugares ecatológicos, el tránsito del que pregunta si se puede ver otra cosa, (lo siento, baja antes la próxima vez) y todo tipo de comentarios que todo lo enmascaran. Pero la fiebre de la Eurocopa parece haberme devuelto a ese rincón donde uno se olvida de los exámenes. Suele ser un fenómeno social, nunca una ludopatía, no me interesa lo que diga ese aparato en la mayoría de las ocasiones. Un acto agradable es el informativo de 4 al medio día, una media hora larga de información general mas sus 15 o 20 minutos de deporte. Este espacio toma el formato de los documentales de "Más deporte" y el desaparecido "Día después" sumamente influenciados por "Trans World Sport", lo mejor en cuanto a deportes se refiere, una delicia. Pero la enfermedad a la que antes nos referíamos, ese mal al que le queda menos de una semana de vida, la Eurocopa, ha contagiado a esta cadena y la está extinguiendo. El informativo se ha alargado, pero la información general apenas llega a la media hora y los deportes, ya de por sí monotemáticos, sufren de algo tan peligroso que es saberse con posibilidades de liderar la audiencia y nos escupen a la cara unos videos resabidos, inaceptables. El pasado Domingo, cuando 1 de cada 3 españoles celebraba el gol de Fábregas esta cadena lo hacía con unos bobalicones anuncios. ¿De verdad hay quien suelta pasta por esos minutos? Mientras besas a tu madre y a tu prima y miras al cielo dilucidando si creer o no creer, ¿quién se fija en el aparato? Este es el precio que hay que pagar por ver las cosas en abierto, publicidad. Por cierto, esta noche después del futbol se estrena Dexter y dicen que está muy bien y que su publicidad es incomparable, ya veremos. Hasta mañana amigos.

martes, 24 de junio de 2008

THE END


Suelo ser muy metódico en mis paseos por las calles granadinas, siempre por callejuelas, nada de grandes avenidas con avalanchas de hombres programados. Y así cada mañana, voy y vuelvo a la facultad por esa especie de laberinto intercultural que todo lo conecta. A pesar de la incertidumbre del posible espectáculo de ciertos viandantes, el paisaje suele ser una repetición de abruptos trazados, con pequeñas viviendas, en ocasiones de edificios de no muy elevada altura y toda una hilera de menudos comercios, librerias, encuadernadores, textiles, cafés y un largo etcétera artesanal. Siempre me detenía ante un anciano inmueble de quebradas palabras "Goya Cinema". Era un armatoste en ruinas, con paredes negruzcas y con varias familias de gatos devorando sus entrañas. No conocí este cine en vida pero a su paso volvían a mi memoria imágenes del aquel "Cine Cristal" lorquino, sus mañanas de domingo evitando inaguantables sermones divinos, tardes de viernes y sábado bien acompañado, colas demasiado largas, niñerias en la tienda de golosinas. Allí asistí a películas como "Los inmortales" y "Los cazafantasmas" que me niego a revisar para conservar intacta mi imaginativa cabeza infantil, o "L.A. Confidencial" que veo siempre que puedo. Pero un día una máquina desplomó ese fenómeno de infinitas imágenes y todo quedó sepultado en polvareda y arrumbamiento. Esto ya lo divisamos en la llorona y a veces interesante "Cinama Paradiso". Tal vez el Cristal la proyectó, yo no lo recuerdo, una especie de visión de su propia muerte, un deja vu. Paseo por Lorca, por donde antaño habitaba esta maravilla del recuerdo, y observo una tienda de moda y otra de bragas con un catálogo de jovencitas luciendo sus tipos, miro hacia arriba y apenas me llega la vista para leer el rótulo de una clínica de estética. No he vuelto a sentir ese desenfreno caminando por la calle cristal, ni sabiendo que tras unas cuantas paredes una jovencita elige sus bragas. Vuelvo a Granada y sigo mi camino, quien sabe, puede que despues de tanto tiempo mi madre no me mande más calzoncillos. Hasta mañana amigos

lunes, 23 de junio de 2008

Patriotas


Es tiempo de desempolvar bufandas, de resucitar camisetas y pantalones, de darle vida a ese rincón del armario tan olvidado como recordado, seguramente repleto de basura, de legítima historia. Es tiempo de ataviarse con el uniforme de patriota, camiseta roja, pantalones azul marino, cara pringada en los colores de la tierra, sombrero de torero o teja de mozuela, y por supuesto, bota de vino en el vientre o bajo el brazo. Es tiempo de perder la garganta, la concienciencia, incluso es tiempo de perder el sentido humano y de acercarse a la blasfemia y al arrojo, porque somos españoles y no solo nos jugamos la Eurocopa en el terreno de juego, hemos de demostrar que también ganamos en esto de ser patriotas, nosotros más que nadie. Por esto no dejamos que suene el himno del rival, ni siquiera el ruso, una maravilla musical, ni le damos tregua al árbitro porque suele ser un "cabrón", eso cuando su madre no es una "puta", ya que no procede hablar de sus "muertos", qué gentuza estos, los "muertos" por supuesto. Y que no se cruce en nuestro camino alguien que no vaya con España porque a ese se le cae el pelo, si es que tiene, y se entera de lo que es atentar contra algo tan genético como los genitales que es ser patriota. De momento este año estamos arrasando en todo, ya estamos en semifinales y a los rusos los tenemos acojonados por eso de que fueron comunistas y aquí sabemos cómo tratar a los rojos. Y es que, menudos güevos que tenemos, en esto si que somos campeones, ya no de Europa sino del Mundo, y por que no se conocen otros mundos que de ser así les aplastábamos con nuestros órganos. Muy grandes nosotros. Hasta mañana amigos.