miércoles, 8 de octubre de 2008

Continuamente a examen


Continuamente a examen. Mi compañero de corridor tiene un abridor, no es muy habitual por aquí. Apenas lo usa, que yo sepa una vez me lo prestó para una botella. Me invitaron a una cena griega y me apetecía llevar un vino. Mientras me dirigía a su cuarto pensé en cómo iba a pedírselo. ¿Cómo se decía prestar en inglés? Mejor de otra forma más simple, nada de complicaciones. Me detuve ante su puerta y repetí la pregunta una vez más. Al otro lado no había nadie. Me llevé la herramienta y prueba superada. La otra tarde fui al supermercado para repoblar la nevera. Necesitaba lo típico, leche, fruta, huevos y todos los congelados posibles. Mientras una joven me atendía en la caja yo buscaba mi cartera por entre los recovecos de mis ropas. Allí no había nada. Improvisé unos palabros y mientras ella reía yo corría a mi casa a por dinero. Tampoco hubo problema en esto. Tenía serios motivos para bajar a España este Septiembre pero miré hacia otro lado, a veces golpeado por la impresión de tomar el camino equivocado. No hice ninguno de los tres exámenes que no pude aprobar en Junio. Pensaba en mis compañeros, en ese día previo a la fecha, cinco minutos antes de entrar en el aula, los últimos cinco minutos, la libertad. Y llegó Octubre. Superé ese mes como pude, ya ni lo recuerdo. Ahora solo salgo de mi cuarto para lo imprescindible. El próximo Martes tengo mi primer examen escrito. "Materials and Nanotechnology". Ando algo perdido en esto, con la impresión de enfrentarme a una materia sencilla pero enormemente compleja por el idioma. Por supuesto el próximo Martes llegará y lo más probable es que no lo pase. Dispongo de otras dos oportunidades, ya caerá. Caer y levantarse y luego volver a caer. Así hemos montado la vida. Continuamente a examen.

lunes, 6 de octubre de 2008

Aburrimiento


Escuché una tertulia acerca del aburrimiento. Se referían a las horas muertas de un hombre en soledad, a la franja de la siesta en que los mayores duermen y los pequeños callan, a ser el único pasajero de un transporte. Siempre me ha fascinado dibujar senos en las nubes, imaginar rostros en la pared de mi cuarto, dedicarme mañanas y tardes sin moverme de la silla. Aquella chica me miró dos veces. Durante un par de semanas mis siestas de horas me hablaran de ella, hasta que la vea con otro. Se que es algo insólito pero el sábado fui al cine con una amiga, por eso vuelvo a ver la película a la sesión de las 4. Me esperaba más. Sigo sentado. Cuando sea viejo quiero ser como ese anciano solitario, todos los lunes aquí como un clavo hasta su muerte. Hoy he vuelto a quedar con ellos. Anoche no estuvo mal, incluso esta mañana aun me reía, pero no me apetece forzar mi rostro para acompañar sus gracias, ni hablar del buen momento que atraviesa Raúl, ni de escupir sobre las putadas que está gastando este gobierno. Tampoco pretendo que me hablen de las obras maestras de Ford o del último artículo de Savater, se que no les interesa lo más mínimo, pero es que ahora quiero estar solo. Si, solo. Quiero otro capítulo de la última novela que estoy leyendo, o ver El apartamento, otra vez, o caer rendido contemplando mi pared, o pensar en esa chica que me ha mirado dos veces. Esta noche lo demás me aburre, un coñazo.

viernes, 3 de octubre de 2008

Hoy por Hoy. Murcia


No sentí nostalgia de mi tierra, si acaso había añorado la barra compartida con algún amigo, conversación con mi hermano, ver pasar las horas en el salón familiar, alguna golfería, pero sobre el escenario que nos acoge ni el mínimo rumor, nada sobre el soporte físico, hasta hoy. Conservo mi pasión por la radio, esa fe ciega a casi todo lo que salga por la boca de la Cadena SER, es mi página de inicio, una larga historia de amor. Esta mañana no fue diferente. Mientras encendía el ordenador me hacía un vaso de leche. Y ahí estaba Francino, con su equipo de espeleólogos, atravesando cavernas, devorando minerales. Esto ya me lo se muy bien volví a pensar. Pero se desviaron de lo usual y empezaron a hablar de Murcia, desde allí fue el programa. De vez en cuando tienen esta forma de pagar la religiosidad de los miles de oyentes. El reloj no me permitió más y volví a mi sillín, hoy mojado de nuevo. Mientras un bulto se movía en la pizarra yo pensaba en la región de Murcia. No aguanté más y volví a mi cuarto. Tengo las mismas allí que aquí pensé. Hablaba Camacho, ese español con dos cojones, a Pepín Liria, esos dos cojones tan españoles. Se pasearon Valcárcel, M-Clan, la corrupción, la huerta y el show del trasvase hasta que alguién me trastocó de verdad. Alguien dijo que Murcia era "amanosa". Y regresé a mi tierra, a esa piedra sedienta y estática, a sus horas de inhóspita insolación. Comprendí que necesito deambular por sus calles y escuchar esas palabras cercanas, esa entonación embrutecida, un nuevo "acho pijo".