lunes, 11 de agosto de 2008

El sueco y demás despropósitos


Llegué a Suecia demasiado predispuesto, con una lista mental de cosas por hacer, con todo bien amueblado y sobre todo muy convencido. Ya que estoy por arriba cómo no visitar Noruega, Finlandia y Dinamarca, incluso puedo llegar a Rusia y pisar la tierra de Dostoievski. Otro propósito era evitar a toda costa españoles, por eso de lograr el preciado idioma sajón, ya me entendéis, un tiempo retirado de la faz de la tierra para volver con un completo dominio del inglés. Y por supuesto, si iba a estar un año por aquí tenía que aprender sueco, no se pueden desperdiciar oportunidades de este tipo. Tras una decena de días he sufrido un profundo desalojo y toda mi maqueta mental parece haberse derrumbado. El precio de las cosas es prohibitivo. Lo se porque lo dicen mis compañeros acostumbrados ha hacer la compra porque yo soy nuevo por aquí. Con todo esto mis viajes se ven seriamente amenazados. Luego está el tema de los españoles. Nada más verlos se me activan las defensas y acudo a ellos en busca de abrigo, a practicar la lengua castellana que parece exterminada. Y qué puedo decir del sueco. Aquí no se escribe, se dibujan círculos y puntos por los aires, no se habla, se escupe y a veces incluso se canta. Desde el primer día se diferenciaron tres grupos claramente. Están los alemanes que dominan en su totalidad el arte de la saliva focalizada, perecen haber estado toda su vida entrenando semejante ejercicio. Luego los escuchas entre ellos y comprendes su éxito. Hay un segundo grupo al que pertenecen holandeses, franceses, suizos y demás países. Estos no terminan de apuntar bien, pero su trayectoria se queda bastante cerca de alcanzar algo grande. Y por último estoy yo, que no se si ducharme en el intento o tragármelo todo. Tal vez no importen unas cuantas gotas más, de todos modos aquí siempre llueve y siempre me mojo. Hasta mañana amigos.

domingo, 10 de agosto de 2008

Primera semana en Suecia


El despertador sonó a eso de las 8 de la mañana. No importa, llevaba desde las 6 con el ojo entornado porque aquí a las 4 ya clarea y no existen persianas. Abrí la nevera y me preparé un desayuno ligero, leche con galletas, lo de siempre. El resto del día no estaba escrito. Un largo paseo a pie hasta la universidad, una clase de 6 horas de sueco, conocer a gente con gran dominio de inglés, comida basura, siesta con suerte, y de compras toda la tarde. Esto con un profundo silencio, queriendo decirlo todo pero sin saber cómo, recogiendo alguna palabra suelta entre la jauría de sonidos que no cesaban en mis tímpanos. La noche fue otra cosa. A pesar de estar extenuado hice el esfuerzo de integrarme con mis nuevos compañeros. Me di una buena ducha, me arreglé y fuimos al pueblo. A lo habitual, beber cerveza porque algo más fuerte es un lujo, a encerrarnos en banda española hasta pillar el puntillo para hablarle a las suecas y a entrar en esta dinámica, tan extraña y tan difícil. Regresé demasiado tarde. Amanecía de nuevo. En mi móvil español algún mensaje. No pude resistir y contesté. Tan solo una semana en Suecia y ya empiezo a darme cuenta de lo mucho que dejo atrás y de lo mucho que tengo delante. Me pregunto en qué punto estoy. Si es el principio de una historia o el final de otras muchas, o si sencillamente sigo a la deriva. Es domingo, "monotonía de lluvia tras los cristales". Hasta mañana amigos.

sábado, 2 de agosto de 2008

La próxima vez, en Linköping


Son mis últimas palabras desde España. Por mí circula una tremenda expectación. No se qué voy a encontrarme por aquellas tierras, seguro que todo será en beneficio. Me resta un día movido. Saldremos de Lorca dirección Alicante a las 15:00 para coger el avión hasta Estocolmo a las 19:15. Una vez allí supongo que nos haremos con un tren a Linköping. Ni idea de horarios. No me preguntéis, ya se verá. A esto tenemos que sumarle algo que esta exterminándome. Las lloronas despedidas que empiezan a instalar en mi cabeza un dolor punzante, y que he llegado esta mañana a mi casa después de toda la noche. Imaginaos el resto. Nos vemos pronto. Sois muy grandes, todos. Desde la más absoluta incertidumbre. Hasta Suecia amigos.